Cristo, Nuestro Sustituto

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La pregunta que se hacen muchas veces los creyentes es ¿Por qué Cristo tuvo que morir en la cruz? A menudo responden para salvar a los pecadores, lo cual es cierto, pero también muchas veces no tienen un conocimiento verdadero de lo que verdaderamente sucedió en aquella cruz, el dolor, el sufrimiento, el abandono de sus discípulos, el abandono de su misma nación Israel y el abandono de su Padre y la crucifixión.

Al decir solamente Cristo murió por lo pecadores, muchas veces se limitan y relación con el amor de Dios, el cual es cierto, que Dios envió a su Hijo por puro amor y gracia, pero a menudo olvidan la justicia, la santidad y la ira de Dios. La misericordia y justicia de Dios son dos elementos inseparables en la cruz y efectos en la salvación.

Lo que verdaderamente sucedió en aquella cruz, no solo fue mostrada la misericordia de Dios, sino también la justicia divina fue manifestada, no debemos solamente hablar de la misericordia de Dios, hacer eso es minimizar la obra de Dios. Hay un perfecto equilibrio entre la misericordia y la justicia de Dios. 

La misericordia no minimiza la justicia, ni tampoco la justicia es superior a la misericordia. Dios no pasa por alto el pecado, puesto que Alguien satisfizo la ira de Dios sustituyó nuestro lugar. Quien ocupó nuestro lugar recibió la justicia (ira) de Dios, nosotros recibimos misericordia.

La justicia de Dios

En el Antiguo Testamento la palabra justicia en hebreo es “tsedeq y tsedaqah” y en Nuevo Testamento “dikaisoune” que básicamente tiene que ver con lo que es recto, rectitud, bueno, perfecto, justo, correcto. Es decir, la justicia es uno de los Atribuidos de Dios, que designa la rectitud en todos sus atributos.

Por otra parte, Dios al crear el universo, dirige y gobierna con su justicia. Creó al hombre en justicia y en rectitud. Y en Génesis 2: 16-17 encontramos la justicia de Dios aplicando a la creación específicamente al hombre “Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: de todo árbol del huerto podrás comer; más el árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que él comieres, ciertamente morirás”

Dios gobierna el universo bajo el principio de su santidad y con justicia, y puso al hombre para que también hiciera lo que es justo, lo correcto y lo recto, porque la justicia de Dios también tiene que ver la ley, la norma y el estándar, el cual es Dios. Lo que aquí observamos es un pacto de obras. En otras palabras, Dios demandó al hombre la obediencia a su mandamiento, y cualquier actitud o decisión del hombre que no sea la obediencia es considerado desobediencia a su mandamiento, es decir, es ir en contra de su santidad y de su justicia. 

Hay una sentencia penal que la justicia de Dios demanda al hombre, si no obedece a lo que es justo, lo recto, hay una sentencia penal, el cual es la muerte. Cuando el hombre cayó en la desobediencia, inmediatamente el hombre es considerado culpable, pecador, impío y condenado a la muerte y a la condenación eterna. 

Porque ha violado la justicia de Dios, la ley de Dios, la santidad de Dios, por tanto, como la justicia de Dios demandó al hombre si desobedeces, la muerte, entonces Dios es justo en aplicar su justicia al hombre que pecó. El cual la desobediencia de Adán ha afectado a toda la raza humana, por naturaleza el hombre nace pecador, corrupto, incapaz de alcanzar la justicia, muertos en pecados e imposible que alcanzar la salvación y entran en el reino de los cielos por su propia voluntad. 

El pecado

Básicamente entendemos que el pecado a) es la transgresión a la ley de Dios b) es la falta de conformidad a la ley de Dios c) es rebelión contra Dios d) son acciones incorrectas contra Dios y contra el hombre. (1 Juan 3: 4)

El pecado de Adán y luego de toda la raza humana tiene que ver directamente con la violación con la santidad y con la justicia de Dios, en 1 Juan 5: 17 nos dice claramente “Toda injusticia es pecado” también, el apóstol Pablo en Romanos 1: 18 “Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad” 

Pecador delante de Dios.

¿Entonces cómo Dios ve al hombre pecador? Encontramos pasajes como (Génesis 6: 5; Éxodo 34: 7; Deuteronomio 24: 16; Salmos 7: 1; Isaías 1: 4-5) y vamos a leer un solo pasaje que está en Isaías 64: 6 “Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento”

Dios tomó el pecado del primer hombre con seriedad, porque inmediatamente el hombre fue muerto espiritualmente, Dios se separó del hombre y el hombre de Dios, el cual fue expulsado de la presencia de Dios “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3: 23) y la vida natural del hombre comenzó a desvanecerse, hacia la muerte. 

Si Dios quisiera hubiera aplicado su justicia inmediatamente condenándolo a la muerte eterna y a la perdición eterna. Pero lo que escuchamos en Génesis 3: 15, es el eco de la misericordia de Dios, el cual sale de Su mismo corazón y provee al hombre un “Sustituto”

La misericordia de Dios

La palabra en hebreo en janan y en griego es charis (Gracia) me gusta lo que dice Luis Berkhof “La misericordia de Dios significa la inmerecida bondad o amor de Dios para quienes se han hecho indignos de ella por naturaleza bajo sentencia de condenación” 

Esas palabras encontramos en Éxodo 33: 19 “Y le respondió: yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente” (Efesios 1: 4-7; 2: 8; Romanos 3: 24; 11: 5; 1 Corintios 15: 10; Gálatas 1: 15; Juan 3: 16)

Lo que encontramos en estos textos es básicamente Dios inclinándose hacia el hombre pecador para mostrar su favor a lo que están bajo la sentencia de muerte eterna, Su misericordia es revelado al proveer un sustituto, a su Hijo Jesucristo, quien sufrió las terribles consecuencias del pecado (la ira de Dios) en lugar de los pecadores.

La Obra de Cristo a favor de los pecadores

Cristo nuestro Sustituto

Entendemos por el Sustituto, alguien que toma lugar por otros para cancelar una deuda o culpa (2 Corintios 5:21) la mejor traducción es “Dios hizo al que no conoció pecado lo hizo pecado” Cristo se ofreció como ofrenda por el pecado, no se hizo pecado ni pecador, sino que como ofrenda por el pecado, todo nuestro pecado le fui imputado, así para presentar delante de Dios con el pecado de su pueblo, luego Dios derrama su santa ira sobre él, por haber cargado el pecado de su pueblo (Levíticos 6:25; 4:3; 16:21-22) (Hebreos 9:11-12)

De una manera explícita encontramos esa doctrina fundamental para el cristianismo, el cual es la sustitución de Cristo a favor de los pecadores es en Isaías 53:4-6 “ciertamente llevó él nuestras enfermedades” “y sufrió nuestros dolores” “más él herido fue por nuestras rebeliones” “molidos por nuestros pecados” “el castigo de nuestra paz fue sobre él” “más Jehová cargó en él pecado de todos nosotros”

Aquí encontramos esa doctrina tan esencial para todo creyente, la obra sustitutiva de Cristo, él tomó nuestro lugar, nosotros es quien merecemos la justicia de Dios, la ira de Dios, por nuestros propios delitos, por nuestra pecaminosidad, por nuestra rebelión, pero lo que encontramos es Cristo tomando nuestro lugar, él cargó todos nuestros pecados, con el fin de cancelar la deuda que teníamos con la justicia de Dios. 

Cristo, expía nuestros pecados

Entendemos que la expiación nos dice pastor Sergio Ruiz Es la muerte sustitutiva de Cristo que cancela la deuda penal que el pecador sustituto tiene con la justicia de Dios”  la expiación tiene que ver con la práctica ceremonial del Antiguo Testamento, una vez al año el sumo sacerdote entraba al lugar santísimo para presentarse delante de Dios con ofrendas y sacrificios de animales para buscar el favor y del perdón de Dios, y por medio de la sangre de los animales, los pecados del pueblo de Israel eran perdonados, redimidos y cubiertos. (Hebreos 9:7)

Cristo, como Sumo sacerdote se presentó ante Dios como el cordero, y por medio de su sacrificio, por su sangre satisface las demandas de la justicia de Dios, una vez y para siempre, por tanto, Cristo como sumo sacerdote no tiene la necesidad de ofrecer cada año los sacrificios para perdón de su pueblo, sino que él ofreció su propia vida una vez para siempre, por medio de su propia sangre Cristo expía, redime, cubre, rescata, perdona la culpabilidad del pecador (Hebreos 9:11-12)

 Cristo es la propiciación por nuestros pecados

Entendemos que Cristo en la cruz apaciguó la santa ira de Dios, es decir, satisfecho todas las demandas de la justicia de Dios, el enojo de Dios fue apaciguado por el sacrificio de Cristo. Encontramos pasajes como Romanos 3:25 “a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre” 1 Juan 4:10 “y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados” 1Juan 2:2 “Y él es la propiciación por nuestros pecados”

  1. E. Vine comenta respecto a ese texto “significando que él mismo, por medio del sacrificio expiatorio de su muerte, es el medio personal por el cual Dios muestra misericordia al pecador que cree en Cristo como aquel que ha sido dado como tal provisión.”

La doble imputación de Cristo

Entendemos que nuestros pecados fue imputado, transferido a Cristo, y él en su propia cuerpo llevó todo nuestros pecados para presentarse delante de Dios, siento su cuerpo como ofrenda por el pecado a favor de su pueblo, y con su sangre nos limpió de todo pecado, Cristo nos imputó su justicia y su santidad a nosotros para fuese declarado justo y hecho santos delante de Dios, inocentes y sin culpa de cualquier condenación o delito, es como si nosotros hubiéramos vivido la vida de Cristo, justo, santo y perfecto, Dios nos ve inocente, nos ha declarado justo, perfecto, sin culpa y sin delito, solo por la obra perfecta de Cristo. 

La doble imputación es básicamente es 1) nuestros pecados son imputado a Cristo y Cristo nos imputa su justicia su santidad, eso lo encontramos en (Romanos 5:12-21)

Tanto la justicia y la misericordia de Dios es manifestada en la obra de Cristo, en la cruz podemos contemplar claramente la justicia de Dios, por una parte, porque Cristo recibe en la cruz la ira y la justicia de Dios en lugar de los pecadores y la misericordia de Dios por otro lado es manifestada al proveer un sustituto, Cristo muriendo en lugar de los pecadores, en la cruz la maravillosa gracia de Dios es contemplaba, brillada y hermoseada.

“El corazón del evangelio es la redención, y la esencia de la redención es el sacrificio sustitutivo de Cristo” Charles. H Spurgeon

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