El Propósito de las Pruebas

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Todo en la vida tiene un propósito

Las semillas caen en la tierra, y tienen que morir para dar vida a una nueva planta., Las orugas deben ser pacientes para que después de un proceso largo sean transformadas en hermosas mariposas. También la mayoría de los diamantes naturales se forman bajo presión y temperaturas extremas. Asimismo nosotros, como hijos de Dios, no estamos exentos de los procesos ni de las pruebas, ellas forman parte de nuestra vida para moldearnos y ayudarnos a crecer.

Las pruebas nos ayudan a crecer

Desde niños vamos experimentando pruebas tras pruebas ya sea en la escuela, en el colegio, en la universidad, cada una de ellas con un grado más alto de dificultad.

Un ejemplo claro de ello es que en la universidad uno le teme mucho a las pruebas. Todo va bien en clases hasta que el profesor dice: ¡prueba final! Allí nos  alarmamos y tenemos miedo a fracasar al proceso. también aumentan nuestros pensamientos y preocupaciones. Algunos queremos pasar esa prueba rápido y obtener paz y tranquilidad.

Si me preguntan  ¿cuál es la finalidad de las pruebas académicas en la Universidad?

Puedo decir que la finalidad, es evaluar nuestros conocimientos, fortalecer nuestras destrezas, aptitudes y habilidades, capacitarnos, retarnos a mejorar.

En ese sentido las pruebas son necesarias para crecer, ya que sin ellas no estaríamos retados a mejorar, a esforzarnos para alcanzar objetivos; a ir más allá.

Ahora ¿A cuántos de nosotros nos gustan las pruebas?, sabemos que son necesarias para ayudarnos a crecer pero si pudiéramos evitarlas sería genial ¿no?

Dios tiene un propósito en nuestras vidas a través de las pruebas

Así como la semilla cae a la tierra y muere para dar vida a una planta, la oruga atraviesa un proceso, los diamantes enfrentan presión, nosotros también atravesamos por diversas pruebas que Dios permite para ayudarnos a crecer y cumplir sus propósitos en nosotros.

Cuando enfrentamos pruebas muy difíciles, una de las preguntas más comunes que nos hacemos es  ¿por qué?, ¿Cuál es el propósito?

Dios quiere producir frutos de paciencia en nosotros (Santiago 1:1-2), que a pesar de las situaciones difíciles que enfrentamos, no perdamos el gozo ni olvidemos que  Jesús nos tiene en sus manos.

Las pruebas nos purifican

Cuando miramos un anillo de 24 quilates, admiramos la belleza de esa joya, pero tal vez muchos ignoran el proceso al que es sometido ese metal para llegar a ser oro puro. Lo cierto es que hay que fundir y refundir el metal a un calor sumamente elevado a fin de que todas las impurezas suban a la superficie para luego quitarlas y que quede el oro puro solamente.

Las personas al igual que el oro, también somos muchas veces pasados por fuego a través de las pruebas, para purificarnos, para quitar de nuestros corazones  las impurezas que hemos dejado que se acumulen, para mostrarnos áreas de nuestras vidas que no hemos rendido completamente a Dios.

El oro y la plata se purifican con el fuego, pero el Señor purifica el corazón de los seres humanos. (Proverbios 17:3) .El fuego que experimentamos en las pruebas nos ayuda a examinarnos, a mirar adentro, a buscar su rostro; cuando pasamos por el fuego dejamos de poner la confianza en nosotros y miramos cuán frágiles y vulnerables somos, toda nuestra confianza entonces es puesta en Dios y nuestra fe aumenta, se remueven las impurezas y a pesar del fuego que nos abrasa,  cobra sentido, el por qué Dios me tiene allí.

Las pruebas desarrollan el músculo de la Fe

La fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. (Hebreos 11:1)

Mientras estamos en nuestra área de confort, sin presiones, nuestra fe no se desarrolla. Para que nuestra fe crezca debe ejercitarse de la misma manera en que ejercitamos el cuerpo para ganar masa muscular.

Cuando tenemos por delante  tormentas que atravesar, gigantes que vencer, leones que enfrentar, ejércitos contra quien luchar , murallas por derribar, enfermedades por curar; es entonces  cuando nuestra fe es puesta a prueba y aumenta.

 Una vez más Dios nos demuestra que las pruebas tienen un propósito.

Las pruebas revelan lo que hay dentro

Las pruebas médicas no son de nuestro agrado, no es algo en lo que nos levantamos pensando con entusiasmo; pero sí debemos reconocer que son necesarias, para saber si estamos sanos o si tenemos algo que altere nuestra salud , algo que a simple vista no se puede ver.

Examíname oh Dios y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos (salmos 139:23).

A través de las pruebas somos examinados para ver  cual es la inclinación de nuestro corazón, si es la gratitud, la fe, la confianza o es el reclamo, el orgullo, o  la queja lo que gobierna mi corazón. Todos atravesamos pruebas, unas tal vez más difíciles que otras pero lo cierto es que  nuestra actitud ante las pruebas determina que hay dentro.

Una correcta actitud ante las pruebas

Cuando pienso en las pruebas, viene a mi mente a la vida Job, un hombre perfecto y temeroso de Dios, apartado del mal, el cual tuvo que experimentar grandes pruebas pero en medio de ellas dijo: Jehová dio y Jehová quitó sea el nombre de Jehová bendito (Job 1:21).

Job bendijo a Dios, aun cuando había perdido todo. En medio de las pruebas que enfrentamos ¿Cómo estamos  respondiendo?

Es importante reconocer que Dios es Soberano, que su voluntad es agradable y perfecta, y que nos llama a tener gozo en medio de las pruebas.

Pero ¿Cómo tener gozo, en medio del sufrimiento, la pérdida de un familiar, una enfermedad, problemas económicos? ¿Dónde consigo esa App de gozo, cuando la prueba me azota e inunda mi barca? Solo es posible tener gozo en medio del sufrimiento cuando nos dejamos moldear por el maestro, su nombre Jesús. Cuando cedo el control de mi vida y vengo a él en oración encuentro esa paz que sobrepasa todo entendimiento. Por tanto el gozo es el resultado de pasar tiempo de calidad con Dios. Pueden venir muchas tempestades pero mi ancla firme es Jehová.

La voluntad de Dios es que aun en  medio de las pruebas demos gracias, y llevemos todo a él en oración (Filipenses 4:6)

No estamos solos en las pruebas

Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón, aunque contra mí se levante guerra, yo estaré confiado. (Salmos 27:3)

El salmista sabía que solo podía estar confiado en Dios, nosotros como sus hijos, no estamos solos cuando atravesamos las pruebas, él está ahí, nunca nos abandona.

Dios ha prometido estar todos los días, hasta el fin del mundo. (Mateo 28:20) y debemos atesorar sus promesas para cuando venga el día de la prueba no sentirnos solos, ni desamparados.

 Dios puede llevarnos a un terreno de completa paz, para luego moldearnos en un lugar de guerra; pero nunca, dejarnos solos.

Cuando el enemigo quiera mentirte en medio de las pruebas, diciéndote que estás solo, recuerda que Dios te ama y que utiliza las pruebas con un propósito, porque las pruebas son útiles para crecer, para desarrollar paciencia, fortalecer el músculo de la fe, purificarnos, examinarnos, mostrar lo que hay dentro y sobre todo glorificar a Dios.

Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán, cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni llama arderá en ti (Isaías 43:2).

 

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