La Suprema Misión

 In La Iglesia, La Iglesia y el mundo

“Jesús recorría todos los pueblos y aldeas enseñando en las sinagogas, anunciando las buenas nuevas del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia. Al ver a las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban agobiadas y desamparadas, como ovejas sin pastor.  «La cosecha es abundante, pero son pocos los obreros —les dijo a sus discípulos—. Pídanle, por tanto, al Señor de la cosecha que envíe obreros a su campo»” (Mateo 9:35-38) RVR1960

La globalización y las grandes sociedades nos han mostrado la superpoblación que existe en este 2021 y aún cuando cada día aparecen nuevas enfermedades que llenan de miedo hasta los países más poderosos, la visión de Jesús no ha cambiado en cuanto a las multitudes. Las necesidades y el vacío de la humanidad sigue siendo el mismo aún después de 2.000 años,  la misión y llamado de Jesús para con Su iglesia tampoco ha cambiado y es por ello que su orden y pedido se debe hacer efectivos en este siglo XXI.

Su mandato fue orar por más obreros, más trabajadores que estén dispuestos a dejar sus propios campos y trabajar en el campo del Padre, en  donde la cosecha es abundante y no hay suficientes trabajadores, en donde las cosechas se pierden y nadie cuida de ellas. Es un llamado a la iglesia actual, para que no siga ignorando la suprema misión. La iglesia no puede seguir pasiva en cuanto a ello, debe despertar, la cosecha se está perdiendo.

La invitación de Jesús es para trabajar

El cuadro que nos muestra el pasaje, es al Hijo de Dios haciendo recorridos a través de muchos pueblos. Eran lugares que desafiaban por su peligrosa geografía, lugares en donde el salvador prometido anunciaba las buenas noticias, el cual sanaba con su poder a los quebrantados y daba esperanza para los perdidos; pero era también el Hijo del hombre, Dios hecho carne que limitado por humillarse al vivir en un cuerpo mortal, deseaba que sus discípulos, (esa iglesia naciente y abundante) trabajasen para cumplir con la misión eterna de alcanzar las multitudes para que pudiesen conocer al Padre.

Actualmente el movimiento misionero sufre la gran necesidad de más obreros en los lugares determinados como “No alcanzados”. Según la página web de Vive Misiones:

“Los Cristianos Evangélicos son un total de 550 millones (Operación Mundo 2015). En ministerios, hay 4.19 millones de misioneros a tiempo completo y 95% de ellos están trabajando dentro del mundo cristiano. [información de: Frontier Harvest Ministries, 2007]”

Este cuadro nos muestra la poca inversión humana, de tiempo y recursos que se hacen al campo misionero y en especial al grupo de no alcanzados. Tal vez algún lector argumente que su iglesia es una iglesia misionera y que invierte todo lo posible para alcanzar a las multitudes, esto es una posición plausible, pero no es así en la mayoría de iglesias en la actualidad.

Como creyentes nos enfrentamos a diversos desafíos que obstaculizan el avance de la plantación de iglesias a nivel global, desafíos que envuelven riesgos geográficos, políticos, religiosos, sanitarios y aun económicos, esto ha hecho que la actual iglesia se niegue a correr tales riesgos y se inviertan más del 95% de la fuerza misionera en donde ya hay iglesias maduras y poblaciones cristianas con tendencia a crecer. El mismo sitio Web Vive Misiones, indica que:

Existen 900 iglesias para cada Grupo Étnico no alcanzado. (USCWM, Mission Frontiers, 2001)Hay 78,000 Cristianos Evangélicos para cada etnia no alcanzada.

Esto es una radiografía triste sobre el pensamiento que los creyentes actuales tienen sobre las misiones y que muchos de ellos ignoran que existen grupos étnicos No Alcanzados que aún no cuentan con historia de redención por medio de Jesucristo y la mayoría de los obreros actuales pueden pensar en lugares confortables y tranquilos para la plantación de iglesias, pero el gran problema es que estos lugares no están preparados para recibir un nuevo mensaje, lo cual, al respecto no se debe olvidar que la misión que Jesús dejó es suprema y está por encima de los límites humanos y se hace a travès de su Espíritu (Zac 4:6).

La visión de Jesús era altruista

Los evangelios nos relatan el carácter de Jesucristo en las diferentes áreas de la vida, en donde se le muestra cómo el ser humano perfecto, que ama al Padre por sobre todas las cosas y que, al buscar glorificarlo, ama y se entrega por el prójimo sin medida y desinteresadamente. Al ver las multitudes tuvo compasión de ellas, se identificó con ellas, le dolió lo que a ellos les dolía e hizo un pedido para que esto fuera cambiado, era rogar al Padre, puesto que solo el Padre puede levantar y convencer a Sus hijos que aún hay muchos que no conocen Su plan y que, de ser así, estarán separados de Él por la eternidad.

La pregunta sería si, ¿tenemos realmente la misma visión de Jesús?, ¿hemos rogado al Padre por más obreros en los campos?, ¿en dónde se encuentra el enfoque en nuestras iglesias? Se puede observar que el enfoque actual se define en cuál banda cristiana es mejor, cuál iglesia es más grande, cuál será la próxima actividad para entretener y dar diversión a las personas que frecuentan las iglesias, en oraciones para lograr el éxito y riquezas terrenales , y al decir esto no significa que son actitudes pecaminosas, pero en todo ello, ¿cuándo se ora por los grupos no alcanzados, por más obreros en el campo, por más recursos para alcanzar a los perdidos, por la iglesia perseguida? Se ha olvidado lo que le produjo compasión al Señor Jesús y se reemplazó por lo que genera comodidad y tranquilidad en este mundo.

Jesús sigue intercediendo al Padre como ya lo hizo y no solamente por los perdidos, pero también por sus discìpulos que serían enviados al mundo para expandir Su gloria:

“Pero ahora voy a ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos. Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.

No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo.” (Juan 17:13-18) RVR1960

La visión que Jesús tiene de las multitudes, debe afectar nuestra visión

La iglesia actual no se debe seguir dejando afectar por la visión  del mundo actual. Cada dia se levantan más organizaciones y comunidades que defienden la “libertad” y su mensaje acata al mensaje de Cristo llamándole de opresor, Este tipo de pensamiento declara que no se debe anunciar al mensaje de Cristo puesto que la religión daña las culturas y las afecta negativamente, pero, ¿ es esto una verdad? Según el convenio 169 de la OIT (Organización internacional del trabajo) de las Naciones Unidas dice que:

Los pueblos interesados deberán tener el derecho de decidir sus propias prioridades en lo que atañe el proceso de desarrollo, en la medida en que éste afecte a sus vidas, creencias, instituciones y bienestar espiritual y a las tierras que ocupan o utilizan de alguna manera, y de controlar, en la medida de lo posible, su propio desarrollo económico, social y cultural. Además, dichos pueblos deberán participar en la formulación, aplicación y evaluación de los planes y programas de desarrollo nacional y regional susceptibles de afectarles directamente.” Convenio 169 de la OIT Art. 7

Todo esto quiere decir que los seres humanos tienen el derecho de escoger y elegir libremente su credo y práctica. La iglesia actual no debe caer en la trampa de las filosofías actuales que están en contra de la predicación del evangelio para los grupos No Alcanzados, recordando que fuera de Cristo no hay salvación.

Tanto como en el tiempo de Jesús y el nuestro, los trabajadores son y serán pocos. Nunca habrán suficientes hombres y mujeres que vayan a los No Alcanzados, pero aún con estos pocos, Dios hará Su obra y Su mensaje eterno se escuchará hasta lo último de la tierra. El Señor usará su iglesia actual para seguir alcanzando los perdidos, pero la petición es la misma, rogar al padre por más obreros. Esta misión no es humana sino espiritual, de hombres y mujeres rogando por más trabajadores, de hombres y mujeres yendo, de hombres y mujeres aportando en todas las áreas y esta visión cristocéntrica, debe afectar nuestra visión.

“Después de esto miré, y apareció una multitud tomada de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas; era tan grande que nadie podía contarla. Estaban de pie delante del trono y del Cordero, vestidos de túnicas blancas y con ramas de palma en la mano. Gritaban a gran voz:

«¡La salvación viene de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero!»” Apocalipsis 7:9-10 NVI

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