¿Por qué Sufre el Justo? – Reflexiones Sobre el Libro de Job

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C.S. Lewis dijo: “a todos nos gusta la historia de Job, hasta que nos toca ser Job”. Job fue un hombre calificado como perfecto, recto, temeroso de Dios y apartado del mal (Jb 1:1), pero no estuvo exento del sufrimiento humano, caído y sujeto a la carne. La pregunta es ¿Por qué sufre el justo? Existen varios argumentos para dar respuesta a esta interrogante, pero cada punto de vista vuelve a lo mismo, una respuesta incomprensible.

El libro de Job ha sido considerado como una teodicea, es decir, el origen del mal y del sufrimiento. No se debe negar que el libro muestra la injusticia, dolor, sufrimiento, etc. Si hablamos del conflicto por el que atravesó Job, podemos observar un asunto que muestra el eterno enfrentamiento entre Dios y Satanás.

A pesar del dolor, incomprensión, pérdidas (familiares, salud, economía, posesiones, prestigio, etc.), Job nunca maldijo a Dios y su reacción nunca se describe como pecado. Al contrario, el relato afirma que: “en todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno” (1:22). La maldición de Job se orientó hacia el día de su nacimiento, pues estaba decepcionado y prefería morir, que vivir en esa condición tan humillante, lo cual se expresa en lenguaje poético.

El origen del sufrimiento

¿De dónde proviene el sufrimiento? El libro de Job no tiene ninguna respuesta satisfactoria. Es verdad que la pregunta surge, pero los amigos de Job solamente dan respuestas parciales, humanistas, existencialistas y desde la perspectiva religiosa-cultural de su época. La respuesta al sufrimiento de Job es señalado como resultado de su pecado; en tanto que toda la narrativa muestra que el sufrimiento no viene por ninguna razón, sino simplemente con el fin de justificar que los seres humanos pueden y deben servir a Dios sin pensar en recompensas. El sufrimiento para Job sigue siendo un misterio hasta el fin.

Elihú es el personaje que resalta por su incongruencia con Job y sus amigos (32.10–12; 33.1–12; 32.2, 3), y argumenta que el sufrimiento es disciplina, una advertencia para prevenir que la persona peque. En Job 33.14-18 Elihú ilustra su interpretación del sufrimiento usando el ejemplo de las pesadillas, los cual constituye un método pedagógico divino hacia lo humano, aunque estos no siempre lo reconozcan (v. 14). Dios utiliza sueños para aterrorizar a la gente con advertencias sobre futuros errores y arrogancia (v. 17); son una forma de sufrimiento usado por Dios para prevenir un sufrimiento mayor y la muerte (v. 18).  El sufrimiento físico (33.21-22) también es usado con el mismo propósito: reprender o prevenir a la persona contra el pecado (v. 19).

Análisis teológico

Es cierto que el pecado conduce al dolor y sufrimiento, pero no todo sufrimiento es fruto del pecado, sino consecuencias de la caída del hombre (Gn 3; Ro 3:23). Desde la perspectiva poética, el caso de Job describe que el sufrimiento puede tener soluciones negativas o positivas para el hombre, pero siempre perfectas para Dios (Ro 8:28). Aunque Job estuvo a punto de morir durante la descripción de su sufrimiento, vivió mucho tiempo más (42:16, 17), pero en algún momento muere definitivamente y esto nadie lo puede negar o evitar. Todos pueden buscar la salida a sus padecimientos, pero nadie puede encontrar una salida para no morir.

La soberanía divina está por sobre todas las cosas, Job tenía esperanza (11.18), pero no tenía argumentos para dejar de sufrir. El sufrimiento nos lleva a conocer a Dios de una forma inimaginable, porque provoca estar de rodillas y en constante clamor a Él (42.5). La Biblia Tras las Huellas del Mesías dice:

Cuando las personas buenas sufren, el espíritu humano lucha por entenderlo. A lo largo de la historia recopilada, las personas han preguntado: “Si Dios es todopoderoso y verdaderamente bueno, ¿cómo puede permitir semejante crueldad?”. La forma en que se ha formulado a menudo esta pregunta deja tres posibilidades abiertas: (1) después de todo, Dios no es todopoderoso; (2) Dios no es justo; (3) los seres humanos pueden ser inocentes. Sin embargo, en Israel antiguo era indiscutible que Dios es todopoderosotodo poderoso, que es perfectamente justo y que, a sus ojos, no hay persona pura. Estas tres suposiciones también eran fundamentales para la teología de Job y sus amigos. La simple lógica dictaba, pues, la conclusión: el sufrimiento de todas las personas indica la medida de su culpa ante los ojos de Dios.

La teología de Job se basa también en la retribución divina y aunque la injusticia del sufrimiento es evidente, para Dios es obra perfecta. Las interrogantes respecto a la permisividad de Dios y el sufrimiento, quedan a la deriva, porque al igual que Job quedamos en silencio ante la sabiduría y soberanía divina (Cap. 38).

Reflexiones

El libro de Job nos enseña que la vida con Dios no es inmunidad, sino gozo y paz en medio de la adversidad (Jn 14: 27; 16:33; Fil 4:4-7). Debemos ser una iglesia que acepte el sufrimiento de los demás, no como burla (Jb 12:4), sino para restaurar (no desde la perspectiva legalista, afirmando verdades religiosas, dogmáticas o culturales). Debemos reconocer que hemos llegado a ser una iglesia que intenta dar razones y justificaciones para el sufrimiento de una persona, sin embargo se debe reinterpretar el sufrimiento como una oportunidad de sufrir con los que sufren, llorar con los que lloran, etc., de esta forma hablaremos menos y actuaremos más, puesto que el verdadero amor se hace evidente porque no juzga, sino sirve (Ro 13:10).

La amistad dentro del libro de Job está relacionada con el sufrimiento, en la actualidad se relaciona con compañerismo e intereses comunes. “El amigo ama en todo momento; en tiempos de angustia es como un hermano. Hay amigos que no son amigos, y hay amigos que son más que hermanos” (Pro 17:17; 18:24 RVC).

El creyente, al igual que Job, sufre por razones inexplicables, posiblemente en lugar de encontrar respuestas al sufrimiento, surgen más interrogantes, de las cuales solamente resta darle el control a Dios, el soberano, todopoderoso, dueño del cielo y de la tierra. Si intentamos cuestionar a Dios, ciñamos nuestros lomos para recibir su respuesta (Jb 38). Aunque Job fue perfecto y recto, Dios seDios quien se reveló en majestad y poder para rechazar la virtud humana como argumento a la inmunidad.

Como seres humanos somos insignificante ante Dios (Sal 8), pero por misericordia, Él se ha vuelto a ver nuestra miseria. Hoy todos quieren ir al cielo, pero nadie quiere morir. Debido a que todo tiene su tiempo (Ec 3), los momentos difíciles también son parte del plan de Dios. Nunca veremos el final de nuestro sufrimiento, pero Dios sí lo conoce, por lo tanto solamente podemos decir que “a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” (Ro 8:28) y decir como Job: “Yo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de ti… De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza” (Jb 42:1-6).

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